Respecto a los últimos días.

Se tomaron medidas muy avezadas para el contexto de transición, no cabe duda. Sin embargo, eran medidas necesarias, incluso inevitables con el desarrollo de los hechos. Hay que aprender a tomar con pinzas lo que señalan comentaristas y opinantes pues están matizados por la lejanía de lo que realmente pasa en el lugar donde se cocinan las cosas, opinan con lo que leyeron en twitter o facebook o generalmente transmiten intereses de algún sector involucrado. Lo cierto es que resulta difícil que te pidan limpiar algo y te dan una escoba, cuando lo que realmente se requiere es un bulldozer. 

Muchos estamos cometiendo el error de pensar que esta era la guerra. Esta es, tan solo, una batalla. Una batalla que evidentemente perdimos. Hay muchos frentes abiertos ahora y relajar las posiciones solo lleva a que la contraria gane terreno. Y no han dejado de hacerlo ni dejarán de hacerlo, porque lo que está en juego no es un proyecto político: es un proyecto económico ilícito e informal inconmensurable.

Si bien ese proyecto económico ilícito e informal ha logrado generar alianzas políticas fuertes, cometemos el error de analizarlo solo desde categorías politológicas. Esto no se trata de correlación de fuerzas, de negociaciones, de capturas del poder, ni de capacidades estatales. Esto se trata de intereses económicos ilegales que una vez tras otra tratarán de recuperar el botín del que se trata de alejarlos. Con las economías ilegales no hay espacio para la negociación política. Y claudicar a darles respuesta es convertirse en mero complice.

Nosotros, impávidos, no entendemos cómo es que todo sigue siendo como antes. Y lo es porque no terminamos de visualizar cuál es la verdadera agenda. Porque erramos al pensar que la agenda es gobernar. No, la agenda es  depredar y el medio es gobernar. Y nada mejor que el caos para depredar.

Estos intereses económicos ilegales e informales han logrado cosas maravillosas, gracias a los recursos que tienen. Han logrado construir una alianza política con estructuras fascistoides que se autoproclaman republicanas. También han logrado abanderar la defensa de instituciones como la policía, o las fuerzas armadas, para evitar que las cosas cambien en ellas y sigan siempre sirviendo a sus oscuros intereses, a pesar del valeroso esfuerzo de sus honorables integrantes. Han logrado también que la izquierda pise el palito y se vuelva caja de resonancia de sus propias agendas. Hay que reconocerles el mérito de haber sido y seguir siendo exitosos en su gesta.

Se que me arriesgo al apanado con lo que escribo. Llevo tiempo perdiendo buenos amigos, decepcionándome de  jóvenes valores que pensé que serían grandes cuadros, y confirmando cómo la argolla progre y hasta liberal aplaude lo que ve en la epidermis sin conocer el fondo. 

Varios me escribirán diciendo que estoy equivocándome por quemar los pocos puentes que tengo. Pero a mi en mi casa y en mi trabajo me enseñaron a no claudicar a mis principios. Muchos de los que hoy se sienten dignos no tienen idea del gran favor que le han hecho a la alianza entre los intereses económicos ilegales y las cruzadas fachistoides

En lo personal, como lo adelanté hace unos días, yo me quedo tranquilo sabiendo que no serví a nadie que tenga las manos sucias ni corruptas. Que lo que hicimos, aunque fue radical, fue defendido por gente correcta, honesta y de trayectoria intachable. Que los que nos atacaron están hace buen tiempo en las filas de lo oscuro, ilícito, de las campañas sucias, hipócritas y nefastas. Y que los que callaron serán testigos silenciosos de su intrascendencia.

A mi me deja tranquilo que lo que hicimos lo atacaron personajes y medios como Lucar, Willax, Expreso, la Coordinadora Republicana, y varios generalotes corruptos y hasta Congresistas de partidos liderados por un asesino de policías. Me deja tranquilo que un General intachable como César Cervantes me diga que ha sido un gusto trabajar conmigo, a pesar del breve tiempo. Me deja tranquilo haber servido con Ruben Vargas, persona a quien quiero como amigo y admiro por su infranqueable compromiso contra la corrupción y por la defensa de los Derechos Humanos. A pesar de que me van a llamar a decir que es un error escribir esto, haber trabajado con ellos me reconforta.

También invito a quienes ahora se alegran con este supuesto retroceso a mirar a su alrededor y ver a quienes se han vendido por un plato de comida. Vean quienes los protegen, los cuidan, los defienden, los convocan. Vean cuan pulcras culminan sus hojas de vida. Cuando el tren de la historia llegue a su estación final, alguien les recordará a que vagones se subieron durante este trayecto.

Aca me dicen que no escriba esto con el hígado. Les digo que lo hago con el corazón en la mano y no es ni la quinta parte de lo que podría y quisiera decir. Y no lo hago por respeto a la gente que se vería afectada por hacerlo. Pero les digo que la advertencia está hecha. Hoy vinieron por nosotros. Mañana vendrán por ustedes. Y si seguimos asi, velando ciegamente por nuestros propios intereses, jamás podremos detenerlos.

No espero ni reacciones ni aplausos, ni comentarios pues no recibirán respuestas. Les dejo humildes reflexiones, deseando estar totalmente equivocado.