Encuesta Lima cómo vamos: desagregar la brecha entre percepción de inseguridad y victimización

La semana pasada se publicó el séptimo informe de la Encuesta Lima Cómo Vamos, de percepción sobre calidad de vida en Lima y Callao. Más allá de los resultados que confirman que la Inseguridad sigue siendo la principal preocupación ciudadana, este informe permite una aproximación a algo que la literatura sobre seguridad ciudadana aborda de manera sistemática: la brecha entre percepción de inseguridad y victimización.

Una limitación común en estas lecturas sobre la brecha entre percepción y victimización es que generalmente se realizan sin diferenciar delitos. Sin embargo, los datos de esta encuesta permiten un primer acercamiento longitudinal desagregado para cinco fenómenos: robos callejeros, robos en viviendas, pandillaje, acoso sexual y extorsiones. Una inicial y muy rápida mirada permite remarcar tres ideas: 

(1) Que la brecha en los delitos patrimoniales (los de mayor extensión según los registros oficiales) es proporcionalmente estrecha y relativamente estable en el tiempo, pues salvo en algunos puntos de cruce y acercamiento, oscila entre los 8 y 11 puntos porcentuales en el robo callejero y entre los 2 y 5 puntos porcentuales en el robo de viviendas. Sin embargo, en ambos casos la percepción como problema supera la victimización.

(2) Que la brecha entre fenómenos como el Pandillaje y el Acoso sexual (cuya fenomenología está asociada al desorden social) es proporcionalmente amplia y relativamente estable en el tiempo. Para el pandillaje, oscila entre un 40% y un 48%, mientras que en Acoso sexual, entre el 11% y el 19%. Sin embargo, si para el Acoso se observan solo los datos de las mujeres encuestadas, la victimización se incrementa, así como la brecha que oscila entre el 21% y el 30%. Asimismo, en contraste con los robos, en estos casos la victimización supera la percepción problemática.

(3) Que la brecha en el caso de las extorsiones (que responden al crimen predatorio y se asocia al crimen organizado) es proporcionalmente amplia, y oscila entre el 5% y el 6%. Sin embargo, al igual que en el Pandillaje y el Acoso sexual, la victimización también supera a la percepción de inseguridad.

Es necesario mirar este ejercicio en tono preliminar y no concluyente. Asimismo, es importante tener en cuenta que la pregunta relativa a la percepción se orienta a saber cuales son los problemas que afectan a los lugares en los que viven los encuestados (el vecindario, el barrio). En contraste, la pregunta sobre victimización responde a los hechos no necesariamente ocurridos en estos lugares, sino también en el resto de la ciudad. Sin embargo, esto hace aun más interesante que en algunos casos que la victimización supere a la percepción de inseguridad. 

Este primer ejercicio sugiere algunas ideas para la discusión. Así por ejemplo, resulta llamativo la importante brecha entre victimización y percepción problemática en el caso del Acoso sexual, que se mantiene incluso en los datos solo de las mujeres encuestadas. Asimismo, plantea otros elementos para discutir hipótesis sobre los factores que inciden en la percepción de inseguridad (la cobertura mediática, la exposición a otros fenómenos delictivos y el desorden social, etc.), y que trataré en un próximo artículo.

Referencias

Lima cómo vamos (2017). Encuesta Lima cómo vamos. VII informe de percepción sobre calidad de vida. Lima: Lima cómo vamos. Recuperado de http://www.limacomovamos.org/trabajo/descarga-encuesta-lima-como-vamos-2016/

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