La percepción de inseguridad: entre la desconfianza y la renuncia a las libertades

(Comentarios al boletín IOP-PUCP)

Los resultados de la encuesta permiten plantear cuatro hipótesis sobre la percepción de inseguridad en el Perú. Primero, que a mayor tamaño y urbanización de la ciudad, mayor es el miedo. En Lima y el Callao hay más temor a caminar por la calle en cualquier momento del día (78.5% de los encuestados se sienten entre inseguros y muy inseguros al hacerlo) que en el interior urbano (64.4%) y el rural (53%). Ello puede responder a que en el área metropolitana es mayor la exposición a la victimización, pero también a otros aspectos que inciden en la percepción de inseguridad, como el desorden (los accidentes viales, por ejemplo) y la desconfianza en las instituciones (Mujica y Zevallos, 2017; Mujica, et al., 2017).

En segundo lugar, nos encontramos frente a una ciudadanía desconfiada. Esto no se restringe al Poder Judicial y a la Policía Nacional, que para el 79.3% y el 65.9% de los encuestados respectivamente, generan poca o ninguna confianza. Estas reservas se extienden a las relaciones entre los ciudadanos: solo el 14.9% señala que se puede confiar en la gente siempre o normalmente. Así, es posible argumentar que la percepción de inseguridad no solo deriva de los robos, atropellos o agresiones, sino que se refuerza con la idea de que alguien del entorno puede generarle daño o que pocos pueden brindarle asistencia.

En tercer lugar, la ciudadanía parece dispuesta a sacrificar su privacidad debido al miedo. El 78.6% señala que el Estado tiene o probablemente tiene el derecho de vigilar a las personas con cámaras de video en áreas públicas, y el 48.4% señala lo mismo respecto al seguimiento de las comunicaciones en Internet. Así, la encuesta muestra una ciudadanía favorable a ser controlada en el espacio físico como en el virtual. Ello resulta paradójico si se toma en cuenta la desconfianza que generan las entidades lógicamente responsables de dicho control y vigilancia.

En cuarto lugar aparece el impacto económico de la demanda de seguridad. En el plano doméstico, esto se evidencia en el incremento en las licencias de armas de fuego, lo que puede implicar la compra de una pistola o revólver en casa, o la contratación de servicios de seguridad armados. En lo público, se hace notorio cuando el 70.7% pide mayor gasto en la Policía y la Seguridad ciudadana. Esto también resulta paradójico si se considera que el incremento del gasto público en estos rubros durante los últimos años no parece haber reducido la percepción de inseguridad.

En contraste, los estudios sobre victimización criminal no dan cuenta de una variación significativa, lo que no significa que esta sea poco importante. Aun cuando hubiera una explosiva expansión del crimen y la violencia, resulta preocupante que los datos muestren una clara disposición a renunciar a las libertades y recursos económicos, para dar paso a medidas que, lejos de reducir el miedo, tienden a aumentar el aislamiento y la desconfianza entre los ciudadanos.

Referencias

Mujica, J., Vizcarra, S., & Zevallos, N. (2016). El miedo más allá de los medios: crimen, desorganización social e inseguridad en el Perú. En (In)seguridad, medios y miedos: una mirada desde las experiencias y las prácticas cotidianas en América Latina (pp. 157–188). Cali: Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, Universidad Icesi. Recuperado a partir de http://repository.icesi.edu.co/biblioteca_digital/bitstream/10906/81177/1/focas_inseguridad_medios_2016.pdf

Mujica, J., & Zevallos, N. (2017, febrero). El crimen y la violencia en Lima Metropolitana. Hipótesis de trabajo. Latin American Program. Woodrow Wilson Center. Recuperado a partir de https://www.wilsoncenter.org/sites/default/files/lima_metropolitana_final_0.pdf

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